Un fin de semana de riesgo
Mi novio es un apasionado de los deportes extremos, así que me propuso ir un fin de semana hasta Huesca a practicarlos. Llevábamos solo un mes saliendo y a mí me dio mucho corte decirle que no, ya que pensaba que tenía que adaptarme a sus gustos. Al principio la cosa no fue mal, ya que el paisaje era muy bonito, pero cuando me tocó hacer puenting fue un desastre. Yo no me había atrevido a confesarle que nunca lo había practicado –es más, casi le digo que soy una experta- así que nadie me explicó muy bien cómo iba aquello (una verdadera locura). Así que por mí culpa acabamos un fin de semana que habíamos planeado como especial, en el hospital porque me dio un tirón en la espalda. Lucía S.