A pesar que en invierno los pies están siempre cubiertos y padecen menos sequedad que en verano, no hay que descuidarlos. Para mantenerlos siempre sanos y suaves procura exfoliarlos regularmente e hidratarlos todos los días con un suave masaje antes de ir a dormir. También te recomendamos que elijas un calzado cómodo, ya que algunas botas y zapatos cerrados pueden causar ampollas.
Consejos prácticos para que brilles y te saques partido.