
La dieta de colores se está poniendo de moda. Tienen un gran auge en Estados Unidos y cada vez son más los nutricionistas que insisten en la necesidad de incorporar alimentos de todos los colores en nuestra dieta para que ésta sea variada y equilibrada. ¿El motivo? Los pigmentos que determinan el color de los alimentos tienen beneficios contrastados para nuestra salud y para nuestra piel.
Así, por ejemplo, los alimentos de color verde son imprescindibles por varios motivos. Son muy buenos para la vista –debido a su alto contenido en luteína-, para prevenir el colesterol, para evitar el estreñimiento y reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
Para incrementar su consumo diario, incluye en tus sándwiches varias hojas de espinas o espárragos verdes y adereza tus ensaladas con kiwis y aguacates.