Tras la ducha y después de haber estado expuesta a la acción de los rayos solares, no basta con hidratar tu piel, debes repararla. Por eso, tu loción hidratante no es suficiente. Recurre a los aftersun, que reparan y calman tu piel, además de prolongar el bronceado. El aloe vera y el jazmín tienen propiedades calmantes, mientras que las vitaminas E y B5 actúan como reparadores.
Consejos prácticos para que brilles y te saques partido.