La ecléctica propuesta de Cavalli es perfecta. El toque ochentero llega de la mano de un recogido desaliñado en el que se trabajan ligeramente las raíces para crear un efecto tupé muy edulcorado. El maquillaje, en tonos rosados y dorados, confiere un halo mágico y romántico que favorece, especialmente, a las rubias.